En este artículo
Hace ocho años, una avalancha de mensajes en el teléfono anunciaba que algo muy grave había ocurrido. Algunos preguntaban por nuestra suerte personal como familia, mientras otros indagaban sobre el estado de conocidos que sabían estaban en Mocoa ese día. La respuesta más contundente fue que a Mocoa se la había llevado el río.
En circunstancias como esas, uno recuerda a la gente que quiere: la familia y los amigos. En nuestro caso, apenas hacía un par de meses que, como familia, habíamos decidido regresar a Orito y abandonar con nostalgia un proyecto de vida rural austero, junto a un emprendimiento al que llamábamos “Lácteos Natural sin químicos” en la vereda Rumiyaco.
Ayudas millonarias y ayudas significativas
Habíamos dejado atrás amigos, casi hermanos, por quienes la angustia nos invadía. Primero, quisimos saber cómo estaban; luego, hacer algo por ellos. Entonces afloró una solidaridad mundial con cifras billonarias que prometían que al menos lo material, lo que la avalancha había arrebatado, podría recuperarse. En ese mar de ayudas, hubo algunas significativas, aunque no de proporciones tan extraordinarias como los millones de dólares donados por los Emiratos Árabes.
Así mismo, los Emiratos Árabes informó que harán una donación de 7 millones de dólares para la reconstrucción de Mocoa.1
Una de esas ayudas llegó desde Londres, enviada por María Alejandra Jamanoy, una mujer pequeña de estatura, pero con un corazón enorme. Oriunda de Santiago y a quien conocí trabajando en la OZIP, fue “arrebatada” de estas tierras por un inglés un par de años antes, llevándola desde entonces a esas frías tierras inglesas. Con los recursos que envió, adquirimos colchonetas para los estudiantes del ITP, quienes lo habían perdido todo.
Causas socio ecológicas de la tragedia
La tragedia tuvo y sigue teniendo causas socio ecológicas que los gobernantes, dirigentes y gran parte de la comunidad lamentablemente persisten en ignorar.
“Si hay una ciudad andino-amazónica que sea innegociablemente determinada por su entorno natural, esa es Mocoa. Su biogeografía de piedemonte está enmarcada por uno de los elementos más poderosos y nobles de la naturaleza: el agua. Su fuerza es tal, que necesita de todo su ambiente intacto para disipar su poder en forma de belleza paisajística.
Las cristalinas y frescas aguas de los ríos Mulato, Sangoyaco, Mocoa, Rumiyaco y Pepino definen, con sabiduría natural, un paisaje que condiciona todo tipo de intervención humana en el mismo. Esta situación es incomprendida y, por ello, subestimada por las sociedades que actualmente lo habitan, lo que las ha obligado a pagar un monumental precio, cobrado de forma cíclica e implacable por una naturaleza ignorada.”
Los ciclos sociales y políticos, al igual que los ciclos ecológicos, han estado desajustados desde el siglo XVII. Esto se evidencia en la siguiente cita tomada del artículo “Mocoa: Territorialidad provisional”, que escribimos en el año 2021:
“Con la lógica de defensa medieval de los castillos europeos, que se protegían con cuerpos de agua circundantes, los frailes franciscanos que llegaron al territorio de Mocoa en el siglo XVII, luego de los ataques al poblado por parte de los indígenas tama, andaquíes, cofán y mocoa, decidieron trasladarlo al sitio ubicado en medio del delta de los ríos Mulato, Mocoa y Sangoyaco, buscando que estos fueran un cerco de defensa.
Esta fue una de las primeras alteraciones que los europeos introdujeron al uso milenario del suelo de los pueblos originarios, una situación que, en apariencia, fue exitosa, pues disminuyeron los ataques. Sin embargo, los pueblos indígenas sabían que decidir asentarse en dicha zona traería problemas a sus habitantes. Así lo indicó Aureliano Garreta, un heredero de la tradición oral inga, en un conversatorio sobre ordenamiento territorial en Mocoa, pocos meses después de la tragedia: “Cuando los abuelos daban nombres a los sitios, lo hacían para caracterizarlos simbólicamente. Por ejemplo, a la quebrada le pusieron ‘La Taruca’, que significa venado, por los bríos e impredecibilidad de su comportamiento, y ‘Sanguyaku’, porque el agua de este río permanece turbia.”
La avalancha como punto de inflexión «liberación»
La avalancha, como una perturbación al sistema socio ecológico del piedemonte andino-amazónico del Putumayo, marcó un punto de inflexión conocido en este enfoque como “liberación”. Este momento estuvo definido por la crisis y el colapso, consecuencia de la destrucción del sistema debido a una perturbación externa.

Ciclo de Holling y Panarquía2
Este sucede después de la fase de “conservación” (κ). Esta fase se caracteriza por el equilibrio y representa el periodo de producción controlada. El sistema alcanza un alto nivel de conexiones e interdependencias entre sus partes, haciéndolo maduro y altamente productivo.
En el caso de Mocoa, esta etapa estaba marcada por un periodo de abundancia económica generado por el empleo público concentrado en la capital del departamento y la riqueza de orígenes oscuros como el narcotráfico y la corrupción.
En esta etapa, prevalecen los bucles de retroalimentación negativa, entendidos como la información proporcionada por agentes sociales y económicos que permite la toma de decisiones orientadas a alcanzar los resultados conforme a los objetivos planeados.
Traducido a la dinámica de Mocoa, esto se relaciona con mantener la situación prevaleciente en aquel entonces, sosteniendo las prácticas oscuras en la administración institucional y favoreciendo los intereses de actores políticos específicos.
Dado el alto nivel de estabilidad y productividad, los agentes y actores sociales tienden a consolidar una rigidez en el sistema, caracterizada por una baja presencia de nodos clave con alta concentración de influencia y una escasa diversidad tanto en los nodos como en sus interrelaciones. Esto restringe las posibilidades de cambio, haciendo al sistema más vulnerable a su destrucción debido a una limitada capacidad de respuesta y autoorganización frente a perturbaciones externas. Así, el sistema se acostumbra a las condiciones existentes y los procesos de cambio se ralentizan.
Entrada tardía a la fase de reorganización
Al parecer, la dinámica del sistema socio ecológico, no solo en Mocoa sino en todo el piedemonte, hasta Villagarzón, no ha entrado plenamente en la fase de “reorganización”, o lo ha hecho de forma muy lenta. En esta etapa, la creatividad, la innovación social y la participación ciudadana son fundamentales, ya que es necesario rehabilitar y reconectar las relaciones entre los nodos, representados en este caso por las organizaciones sociales e institucionales.
Es importante tener en cuenta que, en esta fase del sistema, la probabilidad de escenarios alternativos es alta. El sistema puede regresar a su régimen inicial, aunque con cambios en la retroalimentación y los procesos dominantes, o bien puede transformarse hacia un nuevo régimen con nuevas variables de estado y relaciones.
En otras palabras, se puede optar por regresar a (o mantener) las condiciones sociales, políticas, ambientales y culturales previas a la tragedia, perpetuando así la vulnerabilidad, o bien se puede avanzar hacia un modelo diferente de ocupación territorial, fundamentado en la armonización socio ecológica, dotando al sistema social y ecológico de capacidades efectivas de respuesta y adaptación.
La nueva Mocoa: La Ciudad Amazónica de la Paz

En ese sentido propusimos en abril de 2017, un mes después de la tragedia, que la nueva Mocoa debía configurarse como la Ciudad Amazónica de la Paz. Trascribo parte de la nota porque hoy sigue siendo vigente.
“David Pantoja, un ingeniero industrial putumayense, alguna vez cuando era secretario departamental de Competitividad y Productividad soñaba con promover el mejoramiento y la construcción de vivienda nueva con doble propósito: para hábitat de la familia y como albergue para turismo. Por otra parte, mi esposa, que le gusta andar en bicicleta con las niñas, siempre me reclamaba que por qué Mocoa no tenía buenos andenes, ciclorutas, miradores, amplias áreas de bosque para sombra y espacios públicos para disfrutar en familia.
Son estos 3 elementos los que debemos incorporar en el diseño de la nueva Mocoa, la ciudad de la paz: diseño de una ciudad confortable y amable; la incorporación de la riqueza de su oferta paisajística, cultural y de la biodiversidad en el diseño urbano; y la construcción de vivienda e infraestructura y ornato urbano para la familia y el turismo.
Es claro que dadas las condiciones geológicas, geomorfológicas y ambientales en donde está ubicada la actual Mocoa, esta no puede seguir creciendo en ese lugar, por el contrario, debe contraerse. Lo anterior demanda la reubicación de cerca de 20 barrios asentados en el abanico de riesgo formado por el delta de los ríos Mulato, Sangoyaco, otras quebradas y hasta el mismo río Mocoa. Una opción para ello es proyectar una Mocoa con centros poblacionales independientes e interconectados, en donde en cada uno de ellos se establezca una funcionalidad urbana distinta.
Podría pensarse que la actual Mocoa, luego de procesos de reencauzamiento de los ríos, realización de obras de bioingeniería para contener taludes, reforestación de las riberas de los caudales, mejoramiento y dotación de espacio público, rediseño de la malla vial, incorporación de andenes, parques lineales, ciclorutas, malecones, mejoramiento de vivienda y consolidación urbana, podría destinarse como centro institucional y comercial a manera de la Mocoa antigua.
La parte residencial podría desarrollarse por los lados de la vereda Las Planadas, en donde los estudios de la Universidad Nacional de Colombia han encontrado suelos más estables y con menos riesgo.En esta parte deberá orientarse la construcción de viviendas unifamiliares amplias, ventiladas e iluminadas, utilizando elementos de la arquitectura vernácula, materiales constructivos locales, un diseño urbano orgánico que en sí mismo sea material didáctico que permita a los habitantes y visitantes el aprendizaje de las condiciones naturales y culturales del entorno del piedemonte andino – amazónico.
Este deberá estar dotado de espacios que permitan una exposición permanente a la diversidad biológica y cultural de esta parte del país, considerada como una zona de megabiodiversidad.
Además, es vital que se cuente con un efectivo manejo del vertimiento de aguas residuales y cero basuras, a través de tecnologías que conviertan los residuos sólidos en electricidad. En esta parte solo se deberá usar el suelo exclusivamente con fines residenciales.
La parte suburbana y rural contigua a los centros urbanos que se mejoren y el nuevo que se construya, deberán tener un proceso de restauración de los ecosistemas con proyectos de reforestación, obras de bioingeniería para retener las laderas con muchas pendientes, la declarataroria de zonas de protección y la implementación de esquemas de pagos por servicios ambientales que garanticen su conservación.
A su vez estas zonas deberán ser dotadas con infraestructura para el turismo como senderos, miradores, ciclorutas y la tan anhelada variante que desviará todo el tráfico pesado evitando que circule a través de las zonas urbanas.
Los afanes del gobierno nacional por entregar unos armazones hechos de cemento y tendones de hierro en cualquier parte del territorio mocoano que mecánicamente resista, para enlatar familias es una buena intención, pero un mal proyecto. Mocoa tiene mejores opciones y ahora se merece algo mejor.”3
*Carlos Hernán Castro Almario – Líder Principal Turismo Biocultural Orito
- https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/ayuda-internacional-para-mocoa-tras-avalancha-74366 ↩︎
- Para avanzar en este reto existe un desarrollo teórico y metodológico propuesto por Crawford Stanley Holling en los años 90´s del siglo XX, un ecólogo canadiense que estudiando los ciclos que se daban entre los predadores y las presas encontró un nuevo paradigma de ciclos adaptativos con capacidades de respuesta y adaptación diversas y multi estables conforme a la escala espacial y temporal del sistema, el cual posteriormente se transpoló como base para la comprensión holística de los cambios no lineales en sistemas complejos, sean éstos ecosistemas o sistemas sociales. ↩︎
- https://www.las2orillas.co/la-nueva-mocoa-ciudad-amazonica-la-paz/ ↩︎
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